El Hotel Graben, de 4 estrellas, ofrece WiFi gratuito y un restaurante italiano tradicional. Está situado en el centro histórico de Viena, a unos pasos de la Catedral de San Esteban y a solo 2 minutos caminando de la estación de metro Stephansplatz. Este elegante hotel cuenta con 15 habitaciones decoradas individualmente que ofrecen vistas a una calle tranquila o al patio interior.
Ubicado en una calle lateral apacible junto a la famosa calle comercial Graben, el hotel brinda fácil acceso a los principales puntos turísticos del centro de Viena. Los huéspedes pueden llegar caminando a lugares emblemáticos como la Catedral de San Esteban y tienen transporte público cercano en la estación Stephansplatz.
Las habitaciones climatizadas están insonorizadas para mayor comodidad e incluyen zonas de estar, minibar, televisión por cable con canales satelitales y escritorios para trabajar. Cada habitación dispone también de caja fuerte para objetos personales, armarios o roperos, almohadas sin plumas, camas plegables cuando están disponibles y sofá cama o cuna bajo petición. Los baños cuentan con bañera o ducha y artículos gratuitos como champú y jabón corporal.
Los huéspedes pueden disfrutar de servicios variados como recepción abierta las 24 horas con asistencia personalizada y consigna para equipaje. El hotel ofrece traslados al aeropuerto por un coste adicional así como opciones para alquilar coche. Entre sus instalaciones destacan aparcamientos subterráneos y ascensores que conectan todas las plantas. Para comer hay disponible el restaurante Trattoria Santo Stefano dentro del mismo edificio, además las habitaciones cuentan con servicio a la habitación, máquinas de café, hervidores eléctricos e instalaciones para preparar té.
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El hotel estuvo situado en pleno centro del pueblo, lo que facilitó el acceso a la iglesia de San Esteban y al mercado navideño. Las habitaciones se mantuvieron limpias y cómodas, con toallas frescas disponibles. El personal mostró amabilidad y disposición para ayudar durante toda la estancia. El restaurante del hotel ofreció una combinación de cocina austriaca e italiana, siendo muy recomendable para cenar. Además, un ascensor permitió moverse con facilidad entre las plantas.







